Poco a poco, me fueron conociendo como jugador tanto en mi familia, amigos y demás personas… Fue así como supe que primos, tíos y parientes míos jugaban ajedrez también, me tome como reto ganarles a todos con quien jugara. Siendo mis primeros oponentes tres primos, la verdad no me costo trabajo derrotarlos ya que como ellos también lo dirían mas tarde, estaban descanchados (Mucho tiempo sin jugar). Después de jugar y vencer a mis primos supe que un tío era muy bueno y que esté había jugado en torneos estatales así como también en nacionales. Mi tío Arturo Wenceslao (Vence, de cariño) fue mi mas grande reto de todos, me costo meses jugar a su nivel y otros meses mas en derrotarlo, de hecho haciendo un balance final digamos que el cuenta con 55% de victorias, 15% de empate y yo me quedo con el 30% restantes en victorias. Es decir me dejo con un déficit.
Al graduarme de la secundaria, deje en ella un buen legado como bi-campeón y ser llamado posteriormente en varias ocasiones como maestro de alumnos de grados menores. En mi primer año en la preparatoria, mi “fama” por así decirlo fue incrementándose al ganar el torneo de la semana cultural de dicho bachillerato y ganarle al encargado del módulo llamado Oscar Cuitlahuac (Cosa que se consideraba casi, casi imposible); al ser un alumno digamos no muy destacado (Y vaya que lo pueden constatar) y mucho menos un alumno serio y callado; a muchos les entro curiosidad, y empezaron a practicar el Ajedrez y fue a tal grado que no tengo un amigo, uno sólo, que no juegue y/o haya practicado el Ajedrez (Claro, no todo fue gracias a mi… Pero sin embargo sí considero que este deporte se hizo muy popular tanto en la secundaria, como en los bachilleratos donde moré).
Al cambiarme de bachillerato, deje por un rato (digamos 1 o 2 meses) el Ajedrez, hasta que un nuevo amigo (De complexión robusta y que en estos meses esta estrenando blog de la liga mexicana) se entero que yo jugaba me reto, me dijo que el sabía jugar y que sería agradable jugar una “cáscara”, al terminar de repasarle una chinga creo que de 4 ó 5 victorias mías por ninguna de él; le comente en forma sarcástica que el no sabía jugar que sólo había aprendido a mover las piezas (Claro que con opulencia y sobrada arrogancia mí comentario; digamos que le toque una cuerda en su mas intimo ser) y él creo que desde ahí se impuso el superarme alguna vez y no sólo él, sino también el resto de personas que les había ya superado; tanto es así que todavía conservo comunicación con varios que quieren jugarme revanchas.
Al pasar de los años (Nomás uno), el derrotado Humberto (El del blog de la liga mexicana) inició a levantar su juego gracias a mi y yo me mantuve y aumente también mi nivel gracias a él y ya era tan parejo nuestros conocimientos que no se sabía quien era mejor si él ó yo. Eran duelos cerradísimos, donde cualquiera podía ganar y era rarísimo algún empate, siempre que se me emperajaba me ponía a leer tantito más y lo volvía a largar; hasta que el también empezó a leer teoría de Ajedrez (Para los que tienen alguna noción del Ajedrez, se sabe que la teoría abarca un 60% y a veces hasta más del nivel de un jugador) y fue ahí donde por primera vez me empezó a aventajar.
Y fue precisamente en el primer nacional al cual acudimos IRAPUATO ’98 en el cual yo termine con 3 ½ de 8 y el con 4 de 8 en la 4ª fuerza (La más baja). Que me di cuenta que ya era mejor que yo, a pesar de eso, ambos nos tuvimos respeto tanto es así que en torneos (Y mira que son varios) en los que nos tocaba enfrentarnos acordábamos tablas (Empate) y con ello asegurar ½ punto y no aventurarnos a alguna posible “novedad teórica” que alguno de nosotros hubiera aprendido.
CONTINUARÁ
Atte.- El Beck’s
PD.- Desde aquí le mando saludos a mi tío Vence, ojala y se recupere pronto y se mejore su estado de salud.