A una velocidad de 55 Km/h y con una fuerza de 37.25 J., sostenido y a la vez impulsado por una pierna, un pie va directamente a tu ingle, protegido (además) por un zapato color verde pistache; En ese momento justo antes de que se impacte el pie con tu zona mas débil, y después de que este halla despegado del suelo, piensas muchas cosas, pero una y la mas importante: “me va a doler?”.
El golpe es inminente, en si, ya impacto, y todavía no sabes si en verdad dolió, pues por tu mente pasa aquel día, aquel primer día de escuela, en el que no conocías a nadie, a la única persona que conocías era a tu prima, pero estaba sumergida en ese un interminable berrinche, pataleando y gritando, maldiciendo y mas cosas, que tu al verla con los ojos desorbitados pensaste: “me va a doler?”.
Te llevas el par de manos a tu entrepierna y giras un poco en el piso, ensuciándote mas de la cuenta, pero sigues sin sentir dolor todavía, pues llega a ti ese vago recuerdo de cuando tenias 8 años, era lunes y tu uniforma estaba muy blanco, mas de lo normal, porque tenias que recitar de manera robótica y memorizada la efeméride de el 12 de octubre, que por alguna extraña y misteriosa razón, olvidaste 2 segundos después de iniciada, y que los ojos de toda la escuela, la maestra y la directora caían sobre tu persona, el vestido de aquella anciana era floreado, unas orquídeas rojas y verdes (de ahí tu daltonismo), las hacían verse tan iguales, por el sudor en tu frente, esas porciones de torsión de labios en las caras impías de las personas que estaba al frente a escasos 4 metros de tu persona, lo único que pudiste hace fue respirar hondo, cerrar los ojos y pensar: “me va a doler?”
Te incorporas un poco, escupes y maldices un poco mas, intentas quitar las manos de la zona, pero al intentar hacer esto, te das cuenta que el dolor es mas intenso, y recuerdas ese día, el tercer día, el día de deportes, que tocaba justamente antes de el recreo, la escuela era enorme, y apenas conocías los salones, pero ese día la conociste mas de la cuenta, porque 3 barbajanes te estaban siguiendo a una velocidad razonable, para compensar los gritos, insultos y las risas que estos exhalaban, ellos se habían dado cuentan que tu desayuno (almuerzo, así lo llamabas en aquel entonces) y el dinero que traías contigo era de ellos, así que decidieron seguirte y quitártelos, cruzando por algunos salones, los encaraste (sin querer) y de la sorpresa y gracias a la gravedad (no del asunto, sino esa fuerza atrayente) caíste, lo único que hiciste fue regresar 8 años, y volver a la posición en la que estabas hace 8 años, en posición fetal, apretaste los ojos y pensaste (algunos videntes dicen que hasta lo gritaste): “me va a doler?”
Te secas las lagrimas con las mangas de tu camisa, y aclaras la vista y la garganta, y te das cuenta que escupes una bocanada de sangre, en ese momento todo quedo silencio, como aquella vez que valientemente decidiste aventarte de aquella plataforma de 5 mts. en esa alberca olímpica, lo que si fue olímpica, fue tu estupidez, porque no solo olvidaste que le tenias miedo a las alturas, sino que fuiste el mas valiente (entupido) y te montaste primero a esa escalerilla, mas vieja que la abuela de la dueña de la casa, al pararte en la orilla solo viste a la gente enardecida y silenciosa, creo que estaban gritando pero el aire allá arriba es mas delgado, así que el sonido no alcanzaba a llegar, cuando valientemente te quisiste regresar, los demás te estaban vitoreando, y diciendo muchas injurias y no pudiste regresar, así que te paraste en la orilla, respiraste hondo, apretaste los ojos con todas tus fuerzas y todo enmudeció, no recuerdas si fue un paso o un salto, pero el vacío fue interminable, y un instante antes de chocar con el agua, pensaste: “va a doler?”
Las patadas si duelen, pero el dolor se quita, y es soportable, y más si de la persona de la que lo recibes esta goteando de llanto, ese llanto que surgió gracias a tu risa y burla, sardónica, acerca de aquellos zapatos verde pistache, a el le dolió mas, tu reflexionaste te sobaste y…. te desquitaste, por eso le dolió mas a el.
El golpe es inminente, en si, ya impacto, y todavía no sabes si en verdad dolió, pues por tu mente pasa aquel día, aquel primer día de escuela, en el que no conocías a nadie, a la única persona que conocías era a tu prima, pero estaba sumergida en ese un interminable berrinche, pataleando y gritando, maldiciendo y mas cosas, que tu al verla con los ojos desorbitados pensaste: “me va a doler?”.
Te llevas el par de manos a tu entrepierna y giras un poco en el piso, ensuciándote mas de la cuenta, pero sigues sin sentir dolor todavía, pues llega a ti ese vago recuerdo de cuando tenias 8 años, era lunes y tu uniforma estaba muy blanco, mas de lo normal, porque tenias que recitar de manera robótica y memorizada la efeméride de el 12 de octubre, que por alguna extraña y misteriosa razón, olvidaste 2 segundos después de iniciada, y que los ojos de toda la escuela, la maestra y la directora caían sobre tu persona, el vestido de aquella anciana era floreado, unas orquídeas rojas y verdes (de ahí tu daltonismo), las hacían verse tan iguales, por el sudor en tu frente, esas porciones de torsión de labios en las caras impías de las personas que estaba al frente a escasos 4 metros de tu persona, lo único que pudiste hace fue respirar hondo, cerrar los ojos y pensar: “me va a doler?”
Te incorporas un poco, escupes y maldices un poco mas, intentas quitar las manos de la zona, pero al intentar hacer esto, te das cuenta que el dolor es mas intenso, y recuerdas ese día, el tercer día, el día de deportes, que tocaba justamente antes de el recreo, la escuela era enorme, y apenas conocías los salones, pero ese día la conociste mas de la cuenta, porque 3 barbajanes te estaban siguiendo a una velocidad razonable, para compensar los gritos, insultos y las risas que estos exhalaban, ellos se habían dado cuentan que tu desayuno (almuerzo, así lo llamabas en aquel entonces) y el dinero que traías contigo era de ellos, así que decidieron seguirte y quitártelos, cruzando por algunos salones, los encaraste (sin querer) y de la sorpresa y gracias a la gravedad (no del asunto, sino esa fuerza atrayente) caíste, lo único que hiciste fue regresar 8 años, y volver a la posición en la que estabas hace 8 años, en posición fetal, apretaste los ojos y pensaste (algunos videntes dicen que hasta lo gritaste): “me va a doler?”
Te secas las lagrimas con las mangas de tu camisa, y aclaras la vista y la garganta, y te das cuenta que escupes una bocanada de sangre, en ese momento todo quedo silencio, como aquella vez que valientemente decidiste aventarte de aquella plataforma de 5 mts. en esa alberca olímpica, lo que si fue olímpica, fue tu estupidez, porque no solo olvidaste que le tenias miedo a las alturas, sino que fuiste el mas valiente (entupido) y te montaste primero a esa escalerilla, mas vieja que la abuela de la dueña de la casa, al pararte en la orilla solo viste a la gente enardecida y silenciosa, creo que estaban gritando pero el aire allá arriba es mas delgado, así que el sonido no alcanzaba a llegar, cuando valientemente te quisiste regresar, los demás te estaban vitoreando, y diciendo muchas injurias y no pudiste regresar, así que te paraste en la orilla, respiraste hondo, apretaste los ojos con todas tus fuerzas y todo enmudeció, no recuerdas si fue un paso o un salto, pero el vacío fue interminable, y un instante antes de chocar con el agua, pensaste: “va a doler?”
Las patadas si duelen, pero el dolor se quita, y es soportable, y más si de la persona de la que lo recibes esta goteando de llanto, ese llanto que surgió gracias a tu risa y burla, sardónica, acerca de aquellos zapatos verde pistache, a el le dolió mas, tu reflexionaste te sobaste y…. te desquitaste, por eso le dolió mas a el.